¡Diga que sí D. José!... Cuando nos percute el síndrome humanoide, "semos" capaces de, desvergonzadamente, volatilizar incluso a nuestros mejores amigos.
¡Diga que sí D. José!... Cuando nos percute el síndrome humanoide, "semos" capaces de, desvergonzadamente, volatilizar incluso a nuestros mejores amigos.
ResponderEliminar